lunes, 3 de febrero de 2014

Mística y misión


  Por años los emprendedores fueron los emergentes que llevaron los ejes que a la postre cambiarían las pautas sociales. Hoy, el emprendimiento más que nunca, pasa por las empresas y las organizaciones que conforman alguna forma de organización laboral, como por ejemplo las ONGs. Tanto desde un espacio como de otro, la sociedad procura las respuestas que los estados están dejando vacantes. Quizás, ya se haya logrado un punto de equilibrio, o quizás aún quede mucho espacio por recorrer en los cambios de las organizaciones de los países. De todos modos, a partir de las nuevas formaciones financieras desarrolladas por los diferentes fondos de inversión, como por la necesidad de direccionar los excedentes de los países desarrollados, tanto las empresas como las ONGs, ocupan un espacio de relevancia en la nueva organización social.
  La cuestión es recordar la postura de los emprendedores que pautaron la responsabilidad de la empresa en el espacio social. En estos momentos la figura del magnate húngaro George Soros como antaño expresaran sus propuestas aquel ejecutivo mítico Lee Iacocca ó el gran innovador de merchandising de la electrónica, que fue Arito, plantean la nueva moral social.
  Todas estas figuras expresan o plantearon la responsabilidad de la empresa en la sociedad, su vínculo con el entorno y la impronta que permite su permanencia en el mercado. Este nuevo modelo que avasalla las pautas conocidas de cuidado, deja expuestas las leyes del más fuerte que está encontrando límites puestos de manifiesto hasta desde sus protagonistas, como el del ya citado Soros.
  Quizás sea el momento de situar las pautas filosóficas de justificación de cada propuesta ligada al trabajo. De este modo, tanto los responsables de las direcciones, como aquellos que están situados en los diferentes espacios de la rueda de la producción, encuentren una legitimación de su hacer que exceda la respuesta a sus necesidades básicas inmediatas.
  De este modo, un nuevo desafío se presentará para la humanidad y el mundo del trabajo. Fuera de la pauta religiosa que exige la adhesión a las normas globalizadoras de la ISO 9000 y su actual superadora 14000, la actitud de cambio e inclusión en las leyes internas de cada organización, serán únicas y originales. Porque a pesar del tamaño, cada excusa generadora de trabajo es única e irrepetible. Del mismo modo que los individuos que conforman los grupos de operación, cada organización tiene una respuesta a un deseo de matices diferentes, tan distintos como pueden serlo Coca Cola y Pepsi, que con productos absolutamente idénticos, abrazan sueños diferentes. Cuando la mística se confunde, la necesidad de existencia de esa empresa desaparece y de eso se trata esta propuesta.
  Tanto emprendedores de distinto espacio como los representantes de los sindicatos y organizaciones no gubernamentales cercanas al trabajo deberán tomar conciencia que están situados en medio de una nueva mediática guerra, la batalla ahora se dirime en ese campo. Las guerras se han vuelto inútiles y a pesar de algunas escaramuzas, ya no pueden resolver el atascamiento de la producción como ocurrió con la Segunda Guerra Mundial que respondió a la terrible crisis de los años 29 y 30.
  De todos modos, sea como fuere, los resultados más beneficiosos serán para aquellos que puedan vislumbrar los ejes del motor de su actividad, la evaluación del tensor social de su empresa y el permanente registro del deseo en la actividad.
  Quizás, el aporte de los pensadores de mayores disciplinas como la inclusión de filósofos al mundo del trabajo, no hace más que ratificar la importancia que ha cobrado dentro de la estructura social, la actividad laboral.
  Se observa que la matriz de la tensión social necesariamente está pasando por el mundo de la producción y del consumo como jamás había ocurrido hasta ahora. Las fuerzas de tensión social es posible que diriman sus fuerzas en ese campo. Quienes tengan claros los ejes de su propuesta, y puedan despegarse de los conflictos que no le competen, seguramente obtendrán mejores salidas a los objetivos planteados. Incluso aquellas organizaciones que se definan y expresen con adhesiones de protagonismo político, seguramente en tanto y en cuanto claramente adopten el camino a seguir, es probable que logren la propuesta pretendida.

  Por lo tanto, todo está por escribirse en este siglo que empezamos a transitar, del mismo modo que cuando en la escuela inaugurábamos un cuaderno nuevo. En esos momentos, tocábamos el cuaderno con nuestros dedos y paseábamos por todas las hojas impecables que esperaban nuestro futuro de aprendizaje y de aventura. De alguna forma, tenemos la oportunidad para evitar manchones y borrones.

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