Por años los emprendedores fueron los emergentes que llevaron los ejes
que a la postre cambiarían las pautas sociales. Hoy, el emprendimiento más que
nunca, pasa por las empresas y las organizaciones que conforman alguna forma de
organización laboral, como por ejemplo las ONGs. Tanto desde un espacio como de
otro, la sociedad procura las respuestas que los estados están dejando
vacantes. Quizás, ya se haya logrado un punto de equilibrio, o quizás aún quede
mucho espacio por recorrer en los cambios de las organizaciones de los países.
De todos modos, a partir de las nuevas formaciones financieras desarrolladas
por los diferentes fondos de inversión, como por la necesidad de direccionar
los excedentes de los países desarrollados, tanto las empresas como las ONGs,
ocupan un espacio de relevancia en la nueva organización social.
La cuestión es recordar la postura de los emprendedores que pautaron la
responsabilidad de la empresa en el espacio social. En estos momentos la figura
del magnate húngaro George Soros como antaño expresaran sus propuestas aquel
ejecutivo mítico Lee Iacocca ó el gran innovador de merchandising de la
electrónica, que fue Arito, plantean la nueva moral social.
Todas estas figuras expresan o plantearon la responsabilidad de la
empresa en la sociedad, su vínculo con el entorno y la impronta que permite su
permanencia en el mercado. Este nuevo modelo que avasalla las pautas conocidas
de cuidado, deja expuestas las leyes del más fuerte que está encontrando
límites puestos de manifiesto hasta desde sus protagonistas, como el del ya
citado Soros.
Quizás sea el momento de situar las pautas filosóficas de justificación
de cada propuesta ligada al trabajo. De este modo, tanto los responsables de
las direcciones, como aquellos que están situados en los diferentes espacios de
la rueda de la producción, encuentren una legitimación de su hacer que exceda
la respuesta a sus necesidades básicas inmediatas.
De este modo, un nuevo desafío se presentará para la humanidad y el
mundo del trabajo. Fuera de la pauta religiosa que exige la adhesión a las normas
globalizadoras de la ISO 9000 y su actual superadora 14000, la actitud de
cambio e inclusión en las leyes internas de cada organización, serán únicas y
originales. Porque a pesar del tamaño, cada excusa generadora de trabajo es
única e irrepetible. Del mismo modo que los individuos que conforman los grupos
de operación, cada organización tiene una respuesta a un deseo de matices
diferentes, tan distintos como pueden serlo Coca Cola y Pepsi, que con
productos absolutamente idénticos, abrazan sueños diferentes. Cuando la mística
se confunde, la necesidad de existencia de esa empresa desaparece y de eso se
trata esta propuesta.
Tanto emprendedores de distinto espacio como los representantes de los
sindicatos y organizaciones no gubernamentales cercanas al trabajo deberán
tomar conciencia que están situados en medio de una nueva mediática guerra, la
batalla ahora se dirime en ese campo. Las guerras se han vuelto inútiles y a
pesar de algunas escaramuzas, ya no pueden resolver el atascamiento de la producción
como ocurrió con la Segunda Guerra Mundial que respondió a la terrible crisis
de los años 29 y 30.
De todos modos, sea como fuere, los resultados más beneficiosos serán
para aquellos que puedan vislumbrar los ejes del motor de su actividad, la
evaluación del tensor social de su empresa y el permanente registro del deseo
en la actividad.
Quizás, el aporte de los pensadores de mayores disciplinas como la
inclusión de filósofos al mundo del trabajo, no hace más que ratificar la
importancia que ha cobrado dentro de la estructura social, la actividad
laboral.
Se observa que la matriz de la tensión social necesariamente está
pasando por el mundo de la producción y del consumo como jamás había ocurrido
hasta ahora. Las fuerzas de tensión social es posible que diriman sus fuerzas
en ese campo. Quienes tengan claros los ejes de su propuesta, y puedan
despegarse de los conflictos que no le competen, seguramente obtendrán mejores
salidas a los objetivos planteados. Incluso aquellas organizaciones que se definan
y expresen con adhesiones de protagonismo político, seguramente en tanto y en
cuanto claramente adopten el camino a seguir, es probable que logren la
propuesta pretendida.
Por lo tanto, todo está por escribirse en este siglo que empezamos a
transitar, del mismo modo que cuando en la escuela inaugurábamos un cuaderno
nuevo. En esos momentos, tocábamos el cuaderno con nuestros dedos y paseábamos
por todas las hojas impecables que esperaban nuestro futuro de aprendizaje y de
aventura. De alguna forma, tenemos la oportunidad para evitar manchones y
borrones.
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